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Otra mirada a la esquizofrenia

Si la persona que padece depresión es habitualmente juzgada como débil y falta de carácter, quienes padecen esquizofrenia son señalados como locos e incluso hasta se llega a decir que son peligrosos, pues su comportamiento y discurso no empata con el de las personas que supuestamente no padecen ninguna enfermedad mental.


Así como en la cabeza de la persona con depresión no existe la energía bioquímica suficiente para regular el estado de ánimo, en la mente del esquizofrénico, las sustancias bioquímicas están tan alteradas que producen espectros visuales y auditivos que para el paciente son reales, seres imaginarios y voces que le dan órdenes, atormentan y asustan.


Si las personas que no padecen esquizofrenia toman decisiones y actúan en reacción a la zozobra provocada por creencias y rumores sin fundamento, socialmente no se debería enjuiciar ni señalar al paciente esquizofrénico, sólo habría que ponerse en su lugar. Para ello hay que tomar en cuenta que la alteración de los neurotransmisores ha provocado fallas en los canales de percepción, razón por la que el paciente afirma que son auténticos los seres que está viendo, así como las voces que escucha.


Por esta razón, la persona con esquizofrenia manifestará conductas y discursos que no son decodificables para quienes están a su alrededor, ya que podría estar cursando por un episodio de delirios en los que él o ella están seguros de pertenecer a una raza superior o que son seres iluminados provenientes de otros planetas.


Cuando la persona percibe voces o espectros audiovisuales, estos pueden estarle dando órdenes o amenazando su integridad física, razón por la que el paciente teme a todo lo que hay a su alrededor, pues asegura que en cualquier momento le provocarán algún daño. Este tipo de manifestaciones son clínicamente entendidas como alucinaciones de tipo paranoide.


Por lo general, los signos y síntomas de la esquizofrenia comienzan a manifestarse en la adolescencia, como pasa en muchos de los hogares mexicanos, las familias no están listas para atender y encausar a sus pacientes, por lo que esta enfermedad se asocia con el consumo de sustancias legales o ilícitas, así como conductas delictivas, violentas y suicidas.


A diferencia de la obesidad, diabetes y enfermedades cardiovasculares, la esquizofrenia es un trastorno que no se puede prevenir y que hasta la fecha en la clínica se controla con fármacos que al regular la bioquímica cerebral impiden que se desarrollen los episodios de alucinaciones y delirios, sin embargo, éstos medicamentos se deben tomar de por vida.


En Centro Maestro de Bienestar podemos auxiliar a las familias y a los pacientes con esquizofrenia, mediante la aplicación de diferentes terapias de relajación, ya que esta es una de las formas con las que, sin utilizar medicamentos, se logra restablecer el intercambio neuroquímico en el cerebro de estos pacientes.