166 Centro Maestro de Bienestar::La psicosis acaba con la familia

La psicosis acaba con la familia

Al evadir la responsabilidad que implica la paternidad, son los mismos progenitores quienes contribuyen a que se detone el conjunto de alteraciones mentales que implica la psicosis.


Muchas veces creemos que estos problemas se encuentran lejos de nosotros, sin embargo, es en los pequeños detalles donde se pueden detonar. Aquí una historia lamentable.


A la edad de 14 años, Emiliano SM planeó minuciosamente el asesinato de su mamá, la señora Concepción MM. Lo que el adolescente nunca imaginó, es que, en la madrugada de los hechos, la situación se saldría de control, por lo que el matricida intelectual también resultó muerto.


Acorde a las declaraciones del asesino confeso, otro adolescente de 15 años, Emiliano era un joven que consumía sustancias psicotóxicas, tenía conductas antisociales, abusaba de su fuerza física y sentía el abandono de sus padres.


Según relata el homicida, Emiliano vivía en el seno de una familia disfuncional, él estaba muy afectado porque además de la separación de sus padres, su hermana se había ido a estudiar a Francia, alejamiento fraterno que sumado a frustraciones amorosas adolescentes, contribuyeron a que el hoy occiso perdiera el sentido de la realidad.


Emiliano falleció tras recibir más de una docena de puñaladas, las cuales fueron hechas con la misma arma punzocortante que él le regaló al adolescente que tendría que asesinar a su madre. Clínicamente Emiliano podría haber sido tipificado con varios trastornos psiquiátricos, entre ellos psicosis con diversas variantes, pues su discurso y conducta estaban fuera de la realidad.


Como resultado del evento, el asesino confeso permaneció en prisión hasta que cumplió la mayoría de edad. Aunado a esto, sin pruebas y con una averiguación irregular, un tercer individuo de 20 años, Arturo EC, recibió una condena de 75 años porque le atribuyeron el doble asesinato que él no cometió, sólo por haber estado en el lugar incorrecto a la hora equivocada.


Ante este tipo de eventos, es común que entre los ciudadanos prevalezca el lamento de vivir en una sociedad psicótica, contrario a esta postura, el psicoanalista José Eduardo Tappan Merino, advierte que los individuos que conforman a la comunidad, son los que generan las condiciones psicóticas, sin que la sociedad estrictamente lo sea.


“Paradójicamente esto es como la idea de que tenemos de que la psicosis es producto de una cuestión traumática, (de un evento) grave o terrible, pues muchas veces el trastorno es efecto simple de la desatención, de que los padres no ponen límites a los hijos y de su incapacidad para relacionarse afectivamente con ellos”, subrayó.


Crianza satisfactoria, la propuesta


En una plaza comercial, en un parque, o en cualquier lugar donde haya niños jugando, es común observar que los padres estén sumergidos en sus teléfonos celulares, con lo que, al no interactuar con ellos, el menor no puede construir un lazo afectivo a través de la palabra, hechos que acorde al psicoanalista Tappan Merino son más nocivos que un evento traumático.


Por tal razón, la próxima vez que los papás crean no tener tiempo para jugar o platicar con sus hijos, quizá valdría la pena recordar el caso de Emiliano SM, quien, si sus padres hubieran dado atención a sus palabras, si lo hubieran hecho sentirse amado y protegido, quizá el día de hoy, tanto él como su mamá estarían vivos.


Para el especialista, el trastorno que se le pueda encontrar a los hijos está construido por la relación que tengan con sus padres. “No se trata de un desorden neurológico ni de un problema bioquímico, lo que sucede es que simplemente sus papás no cumplen su función y eso tiene consecuencias”.

 

Acorde con Tappan, los padres están buscando sistemas de complicidad, pues no quieren hacerse cargo y les duele saber que ellos son los responsables de los problemas graves de sus hijos, por lo que buscan la manera de evadirlos, y la industria farmacéutica les ayuda a conseguir este fin. “Para un padre de familia es más cómodo que le den un diagnóstico para entonces darle una pastilla a su hijo, estupidizarlo y estar pagando medicinas que no fortalecen ningún vínculo, con lo que se mantiene el círculo vicioso”.