163 Centro Maestro de Bienestar::El camaleónico cáncer colorrectal

El camaleónico cáncer colorrectal

Abusar de medicamentos que alivian las molestias gastrointestinales puede restar tiempo valioso que retrase el diagnóstico y tratamiento del cáncer colorrectal, tumor que en 45% de los casos se detecta cuando ya se ha esparcido a otros órganos.


Las personas que están acostumbradas a consumir fármacos que alivian alteraciones gástricas como acidez, reflujo, indigestión y gastritis, entre otras, podrían estar desarrollando cáncer de colon y recto sin saberlo.


Esto es porque para ellos es difícil diferenciar entre los malestares generados por algún trastorno gastrointestinal y las primeras manifestaciones del tumor colorrectal, ya que esperan que la tableta o solución de siempre detenga momentáneamente el dolor, y cuando no es así, incrementan la dosis hasta lograr el efecto deseado.


La preocupación crece, así como aparece la idea de visitar al médico, cuando los remedios de siempre ya no surten efecto y comienzan a manifestarse signos y síntomas de alarma como heces fecales con sangre, retortijones más intensos en el abdomen bajo, debilidad, fatiga y anemia.


El cáncer colorrectal es un tumor procedente de las células del intestino grueso y del recto y puede desarrollarse a partir del crecimiento de protuberancias conocidas como pólipos, que se originan en el recubrimiento del colon o recto. Se consideran como un solo tipo de cáncer, aunque se traten de diferente manera.


De acuerdo con el Instituto Nacional de Cancerología, 45 por ciento de los casos son diagnosticados en etapas avanzadas, que es cuando el tumor ha progresado tanto que el recto y los intestinos dejan de funcionar adecuadamente. Además del tratamiento oncológico, estos pacientes pueden necesitar de una colostomía, ya que de lo contrario no podrán defecar. La colostomía es una cirugía que consiste en unir un tramo del intestino a un tubo, el cual a su vez está conectado a una bolsa plástica (intercambiable) en la que se junta la materia fecal.


En México se estimaron 9 mil 544 casos durante 2015 y se registraron 5 mil 171 muertes a causa de este tumor maligno. Aunque la edad promedio de diagnóstico es de 50 años, el Incan apunta que cada vez es más frecuente detectarlo en pacientes jóvenes, hecho que se asocia a factores como la obesidad, la inactividad física y el tabaquismo. 


Las causas del tumor


Evadir al máximo la actividad física es uno de los factores de riesgo para desarrollar cáncer de colon y recto, esto es porque al permanecer en reposo, no se estimula a los intestinos a que se muevan, con lo que al paso del tiempo las vísceras se atrofian y se acumulan toxinas en su interior, favoreciendo así la oxidación celular que da pie a que se desencadene una lista de trastornos.


Si además de llevar una vida sedentaria, la persona en cuestión es afecta a mantener una alimentación deficiente, entonces estará en riesgo de desarrollar el tumor. En este sentido, la Asociación Mexicana de Lucha contra el Cáncer advierte que “una alimentación con un alto consumo de carne roja (res, cerdo, cordero o hígado) y carnes procesadas (salchichas y algunas carnes frías) pueden aumentar el riesgo de cáncer colorrectal. Asimismo, cocinar la carne a temperatura muy alta, -freír, asar o cocinar a la parrilla-, crea químicos que pueden aumentar el riesgo de cáncer.


Bajo este esquema, es difícil escapar del cáncer de colon y recto, ya que quien lleva una vida sedentaria y abusa del consumo de carnes rojas, por lo general también ingiere en abundancia otros productos como bebidas endulzadas procesadas, panes y frituras fabricados con harina, azúcar y sal refinada, tabaco en exceso, entre otros agentes tóxicos.


Si cada uno de estos factores de riesgo puede ser causa suficiente para desarrollar el tumor, las probabilidades se potencializan al mezclarse entre sí. Por esta razón, cada persona con sobrepeso u obesidad debería acercarse a su médico familiar para que le ayude a descartar la presencia de este mal, o en caso de notar advertencias, aplicar las pruebas necesarias que permitan lograr el diagnóstico oportuno.


Entre las personas que buscan comer lo más sanamente posible, se han difundido estilos alimenticios como la dieta crudivegana, la alimentación alcalina, el veganismo y de manera conservadora el vegetarianismo. Estas propuestas sostienen que la restricción parcial o absoluta de productos de origen animal puede disminuir drásticamente el riesgo a desarrollar cáncer colorrectal, ya que además de que son de fácil digestión, carecen de elementos tóxicos industrializados, el clembuterol de la carne de res, por ejemplo.


Acorde a sistemas de diagnóstico celular, - que pueden realizar pronósticos a diez años y baterías de medicina predictiva -, indican que cuando se mantienen dietas en las que se preponderan las frutas y verduras y se evitan los productos comestibles ultraprocesados, el medio ambiente en el que vive la microbiota intestinal se mantiene alcalino, con lo que además de que se previene el cáncer colorrectal, también es menos probable que se desarrollen otras enfermedades.

 

Para las personas a las que se les ha diagnosticado Cáncer Colorrectal avanzado, y que el tumor ha invadido a otros órganos, la Asociación Mexicana de Lucha contra el Cáncer (AMLCC) creó un programa de atención especial para estos pacientes. De acuerdo con la AMLCC, desde que se implementó este programa en 2015, se han apoyado a personas provenientes de 15 estados de la República, a quienes también se les cubre el costo del traslado, estancia y alimentación.