165 Centro Maestro de Bienestar::Comer sin parar refleja falta de paz interior

Comer sin parar refleja falta de paz interior

as personas que son vulnerables a cualquier tipo de estrés, podrían sentir la urgente necesidad de ingerir grandes cantidades de comida en poco tiempo, conducta inexplicable que por lo general realizan cuando están en soledad.


Pese a que económicamente no existe la necesidad, hay personas que son capaces de sacar la comida de los botes de basura e ingerirla aunque ya este descompuesta. Lejos de causar compasión, burla, crítica o asombro, habría que entender que son personas cuya neurodiversidad los colma de uno o varios trastornos del estado de ánimo, entre los que prevalece la ansiedad, misma que apaciguan temporalmente deglutiendo excesivas cantidades de comida.


Comer en demasía, de manera compulsiva, en poco tiempo, y por lo general a escondidas, es uno de los Trastornos de la Alimentación, clasificación psiquiátrica comprendida dentro del Manual de Diagnóstico y Estadística de Trastornos Mentales V (DSM, por sus siglas en inglés). En este sentido, el Trastorno por Atracón se encuentra tipificado en el mismo apartado donde también están la Anorexia y la Bulimia, neurodiversidades que pueden compartir rasgos similares de alteraciones como la ansiedad y la depresión. Así como el Trastorno por Atracón tiene signos y síntomas parecidos a otras alteraciones de la alimentación, también tiene semejanzas con las adicciones, pues la química cerebral de estos pacientes es inestable y mientras ellos la regularizan con comida abundante, la persona dependiente de sustancias psicotóxicas lo hace con alcohol, mariguana, cocaína, entre otras.


Si quien padece Trastornos por Atracón es incapaz de detener la comilona, menos tendrá la pericia para analizar la calidad nutrimental de lo que está ingiriendo, por lo que una de las primeras consecuencias es el sobrepeso, el cual transitará a obesidad, enfermedad que de no controlarse desencadenará una serie de complicaciones que inicia con la diabetes.


Aceptar que se padece Trastorno por Atracón es tan complicado como asumir que se tiene problemas con el juego, la bebida o el sexo, por lo que al principio las personas afectadas negarán la existencia de su problema, se harán la firme promesa de controlar lo que comen, recurrirán a dietas estrictas, uso de laxantes y periodos prolongados de abstinencia, entre otras conductas.


En búsqueda de la tranquilidad


Por lo general, las personas con Trastorno por Atracón no mastican, quizá trituran un poco el bocado y de inmediato lo mandarán al estómago, sitio que en menos de cinco minutos estará saturado y rebasado en su capacidad. En cada bocado ansioso hay soledad y desesperanza. Al deglutir, el paciente tiene la ilusión de que la saliva será tan corrosiva que podrá arrasar con todos sus temores, sin embargo, al terminar el episodio de atracón, todo regresa a su lugar, aflorando los sentimientos de culpa que lo llevaran al baño a vomitar todo lo que se tragó.


En México, del total de personas que necesitan el apoyo de un psicólogo o la intervención de un psiquiatra, se estima que, de todas ellas, apenas uno por ciento acude a consulta, realidad que puede tener sus causas en la falta de tiempo, dinero e incluso hasta de confianza.


Se supone que, en la consulta psiquiátrica, el especialista debe aplicar de manera ortodoxa un estudio breve llamado “Diagnóstico Diferencial”, con el que el profesional de la salud se asegura de que atenderá el Trastorno por Atracón y no alguna otra enfermedad mental como la Depresión Mayor. Ignorando la clasificación médica, casi siempre sin estudios académicos en la materia, pero con la voluntad de superar y aprender a vivir con la neurodiversidad, los grupos de autoayuda son la pieza clave con la que la persona “que ha tocado fondo” puede comenzar su recuperación.


Así como en los grupos de Alcohólicos Anónimos (AA) o de Neuróticos Anónimos (NA), en los Grupos de Comedores Compulsivos Anónimos (OA) reconocen que su neurodiversidad los ha hecho infelices tanto a ellos como a las personas que les rodean, es decir, su forma de comer es una conducta tan nociva y dañina como la de quien abusa del alcohol.


El intercambio de historias de vida, la búsqueda colectiva de las necesidades que en conjunto deben cubrir, la constante capacitación para enfrentar la neurodiversidad, son garantías que el Estado no puede cubrir, por lo que son las OSC las que, al darles un sentido de pertenencia, inclusión y equidad, también les brindan oportunidades de desarrollo.


Los grupos de Comedores Compulsivos Anónimos (OA), así como los de Neuróticos Anónimos operan aplicando un método similar al de los AA, que es el de Los Doce Pasos y Las Doce Tradiciones, método que sólo podrá tener éxito si la persona afectada acepta su problema en su totalidad.  Quizá el primer paso es el más complicado de todos, ya que por alguna razón, los comedores compulsivos que no han tocado fondo tienen la idea de que quizás no sean OA, por lo que para contrarrestar su neurodiversidad recurren a laxantes y diuréticos, se mantienen preocupados por su aspecto físico y así pueden pasar varios años sin atender la causa directa del problema. En un Grupo de Comedores Compulsivos Anónimos, o cualquier otra organización civil de autoayuda, las personas encontrarán individuos con su misma neurodiversidad, historias de vida que las guiarán con su experiencia, todo esto sin juicios ni religiones para que puedan encontrar su paz interior.