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Células sanas, trastornos mentales superados

Los trastornos de la mente se detonan cuando se altera el equilibrio de la unidad básica de vida: la célula. Propuesta para coadyuvar el manejo de Alzheimer, Trastorno Bipolar, Depresión, Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad, entre otros.


El conflicto menta, neurológico o psicológico no inicia en el cerebro, éste puede tener su origen en las células de los intestinos, riñones o hígado, por mencionar algunos ejemplos.


Los llamados “niños problema”, quienes clínicamente son diagnosticados con Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) podrían revertir esta condición incapacitante con nutrimentos especializados. Aunado a esto, las personas que por momentos manejan altos índices de ansiedad para luego sumergirse en profunda depresión, tendrían una oportunidad de controlar mejor el Trastorno Bipolar si logran alcanzar la salud intestinal.


Una a una, es así como se podría potencializar el control y manejo de lo que clínicamente se conocen como enfermedades de tipo neurológico, psiquiátrico y/o problemas psicológicos, grupo de alteraciones mentales que en conjunto conforman a la neurodiversidad.


Bajo este enfoque, el tratamiento de esquizofrenia, autismo, fibromialgia o cualquier otro trastorno, comienza con el diagnóstico celular, método que evalúa a los cien trillones de células del cuerpo humano y que determina en qué órgano o sistema se encuentra el fallo que afectará a la bioquímica cerebral, es decir, el desequilibrio de neurotransmisores.


Sin necesidad de muestras de sangre, orina u horas de ayuno, el diagnóstico celular Es Complex encuentra el origen de la neurodiversidad, y otras afecciones, en un lapso de una hora. Al ser un estudio personalizado, el terapeuta puede observar que la depresión no es igual entre sus pacientes, ya que el grupo de células afectadas será distinto en cada uno.


Por ejemplo: actualmente se sabe que noventa por ciento de toda la serotonina del cuerpo humano se encuentra en el sistema digestivo, por lo que éste influye de manera determinante en el estado de ánimo de las personas. En este sentido, cabe destacar que las distintas alteraciones gástricas (síndrome de intestino irritable, reflujo, gastritis) afectarán de manera diferente el equilibrio neuroquímico de los individuos; por ejemplo: en el caso de la colitis, el intestino no absorbe correctamente los nutrientes (síndrome de colon permeable) con lo que la cantidad y calidad de serotonina que se produzca será deficiente e insuficiente, quedan do la persona vulnerable a padecer depresión.


La química que rige a la mente


Gaba, serotonina, cortisol, adrenalina y norepinefrina, son algunas de las sustancias químicas con las que está equipado el cerebro para protegerse de amenazas (un sismo, p.e.), modular el pensamiento, la conducta y el estado de ánimo.


Para Jorge Franco, terapeuta especializado en diagnóstico celular, la mayor parte de las enfermedades mentales puede resolverse con psicoterapia, nutrición, suplementos alimenticios especializados, ejercicio moderado, control del estrés y calidad de sueño.

 

En su experiencia al usar el sistema Ex Complex, se ha dado cuenta de que la enfermedad mental es la señal de que algo en el organismo no está funcionando bien, ya que cualquier el desequilibrio de los neurotransmisores es consecuencia de una falla orgánica.

 

Este argumento lo sostiene al explicar el caso de los niños con TDAH, ya que al realizar los diagnósticos se ha dado cuenta de que un común denominador es el consumo abundante y recurrente de comida chatarra como dulces, frituras, pan empaquetado, refrescos y jugos procesados. Estos productos comestibles están elaborados con ingredientes sintéticos que repercuten directamente en la conducta de los niños y además atentan contra su salud, ya que muchos de ellos son cancerígenos o favorecen el desarrollo de la obesidad.


Por otra parte, las primeras células que son contaminadas por la comida chatarra son las de la sangre, con lo que, si no llega hasta las pequeñas arterias que hay en el cerebro, el menor o el adulto tendrá olvidos, fatiga, ansiedad o podrá detonar cualquier neurodiversidad a causa del desgaste celular, es decir, del estrés oxidativo.


Citando de nuevo el modelo de atención para TDAH, el investigador en salud preventiva y terapeuta ortomolecular explica que lo que el niño necesita es estimular la correcta producción de neurotransmisores en vez de drogarlo con una pastilla.

 

“En cualquier célula, el modulador de estrés oxidativo maestro es el glutatión, cuando hay una disminución se dispara la enfermedad. Si la baja se presentó en los ojos se tendrá degeneración macular; si fue en el páncreas será diabetes; si es el cerebro la consecuencia será un trastorno mental”, explicó Jorge Franco. Agregó que si a un niño con TDAH se le cría con un modelo educativo acorde a las capacidades y habilidades de la infancia moderna, se le nutre con ácidos grasos como el Omega 3 y se fortifica su alimentación con suplementos ricos en glutatión, la atención no solo va a mejorar sino que se podrá superar esta tipificación.