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Vegetales y salud cardiovascular

Te son conocidas estas frases: “¿verduras?, ni que fuera conejo; ¿frijoles?, ni en mi casa; sin ramas por favor”. Si, resultan ser expresadas por muchas personas, haciendo alusión a su repulsión por las frutas y verduras; ¡no las hagas a un lado, vuelve a lo esencial!

No se busca contrariar las preferencias o rechazo hacia los alimentos de origen vegetal, intentamos crear cierta conciencia sobre lo que necesitas, y aquí va otro ejemplo, un caso en el que una paciente había acudido al médico, con el objetivo de que le ayudara en su dieta.

El médico le diagnóstico colon irritable, que le ocasionaba estreñimiento, le modificó su alimentación, principalmente un aumento en el consumo de frutas y verduras por las mañanas; a los pocos días tuvo resultados, sus visitas al baño aumentaron y parecía todo caminaba con buenos resultados y con normalidad.

Sin embargo, días después regresó con el galeno, a reclamarle sobre lo que ahora sucedía en ella, le comentó que ahora todo lo que comía, casi de manera inmediata lo desechaba. Pudiera ser una historia muy contundente, pero el frecuente consumo de frutas y verduras permite que en nuestro organismo todo fluya, somos energía y como tal debemos permitir que circule, así como nos cepillamos los dientes diariamente.

Pero la sugerencia va más allá de una adecuada digestión, una dieta rica en frutas y verduras eleva las concentraciones de potasio y magnesio, las cuales te protegen contra los trastornos del ritmo cardíaco. A su vez reduces la ingesta de sodio, cuya asociación con la hipertensión arterial está suficientemente demostrada, además de que la alta concentración de antioxidantes puede jugar un papel protector frente a la enfermedad vascular isquémica.

Sumado a todo lo anterior, como ya lo hicimos ver, el rico contenido en fibra que proporciona este tipo de alimentación favorece el tránsito intestinal, disminuyendo los fenómenos inflamatorios, al tiempo que contribuye a la absorción de las grasas, y si se complementa con frutos secos, ricos en ácidos omega 3 y 6, se potencia el factor protector de la dieta vegetal.

Cada día existen mayores evidencias de carácter clínico y epidemiológico, que confieren a estos saludables hábitos una innegable protección frente a las enfermedades cardiovasculares.

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