122 Centro Maestro de Bienestar::Aprovecha la hora del recreo para evitar enfermedades en tus hijos

Aprovecha la hora del recreo para evitar enfermedades en tus hijos


Centro Maestro de Bienestar, el hogar donde nuestros invitados aprenden los secretos esenciales de la cocina con alto valor nutricional, estrategia esencial para alcanzar y mantener la salud. 

Diez minutos son suficientes para preparar un almuerzo rico y con valor nutricional, lo único que se necesita es la convicción y voluntad de los padres de familia para llevarlo a cabo. 

Los papás de un niño en edad preescolar pueden atender las necesidades alimentarias de sus hijos si por la mañana cuecen en agua una taza de avena natural, - es decir, sin marca comercial -, luego la licuan y sirven en un tazón, acompañándola de una fruta como pera, durazno o melón.  

Aunque el desayuno es para los niños, también los adultos pueden aprovechar de él, de hecho, son los papás quienes probarán primero el platillo, y si al gusto es un poco insípido, entonces se podría agregar media cucharada cafetera de azúcar mascabado, o morena, según se disponga, o espolvorear canela y algunas pasas. 

La preparación de este desayuno no implica más de diez minutos y degustarlo requiere la misma cantidad de tiempo, por lo que en veinte minutos la familia podría tener saciado su requerimiento energético para iniciar el día y además las siguientes ventajas: 1) el intestino habrá sido beneficiado con una carga significativa de fibra, con lo que se facilitará la digestión; 2) pera, melón o durazno son frutas alcalinas, por lo que entre otros aportes, son coadyuvantes del sistema inmunológico; y 3) se habrá invertido poco tiempo y dinero en la preparación de este desayuno. 

Este platillo con alto valor nutricional puede echarse a perder si equivocadamente se sustituyen los ingredientes; por ejemplo: si en vez de avena natural se utiliza una de marca comercial con saborizantes artificiales que sustituyen la fruta natural, entonces lo que se estará proporcionando al niño será un producto alto en azúcar y harina refinada. 

La primera comida del día puede estropearse aún más cuando se resuelve con un tazón rebosante de hojuelas fabricadas con harina, edulcorantes y trazas de grano con leche, o bien con alguna pieza de pan empaquetado, los cuales tienen pocos o nulos nutrientes.